miércoles, 21 de abril de 2010

El reloj de Julio

Hay cosas que sólo me gusta cómo se ven según la técnica de video acelerado, time lapse. Esta tendencia se verifica en la inquietud que me generan los procesos de cambio lentos que suelen ser, lastimosamente, los que ofrece la naturaleza, como son cultivar una huerta, ver eclosionar una pupa de mariposa o la formación de una buena tormenta de viento, éste último evento de notable mejor observabilidad.
La tan apelada Teoría de la Relatividad, no es más que un juego entre tiempo, espacio y observador. Define algo así como que las experiencias temporales son inherentes a los cuerpos y que, cada uno, inerte o no, por estar posicionado en uno de infinitos sistemas de referencia que se pueden tangibilizar (la realidad es que esto también es relativo, y que ésto sea relativo también es relativo), posee una percepción propia del Tiempo.
Este último pensamiento me maravilló. Me hizo pensar que cada uno es autodidacta en su apreciación de las agujas y, por ende, que el tiempo no nos pasa a todos por igual. ¿Pero cómo es posible?  
Tiempo después, hipoteticé que, tal vez, el tiempo que vivimos es en sí mismo percepción y bla bla blá, pero que, masivamente, se nos adoctrinó por la fuerza una única pulsión común, la combinación siniestra y bien conocida por lo humano, el tic-tac. Ergo, según la psicopedagogía, las percepciones son enseñadas, a uno lo educan de tal o cual forma para percibir de este u otro modo.
Creo, igual, que existe la posibilidad de vivenciar otro timing dentro del unísono. No me refiero, estrictamente, al movimiento fundamentalista slow, sino a estrategias que pueden ser de los más cotidianas para ralentizar y ralentizarse, conectarse con ciertas minucias, ser el observador que encuentra una nueva entidad en el segundero, como quien se para dentro de un reloj y empuja hacia los laterales los casilleros que ocupan un segundo.




4 comentarios:

Luz? dijo...

QUIERO NIEVE EN MI BLOG


(te fuiste al carajo con semejante
sutileza!!!)

Rodia dijo...

es el toque eternautico =)

Anónimo dijo...

"ser el observador que encuentra una nueva entidad en el segundero, como quien se parar dentro de un reloj y empuja hacia los laterales los casilleros que ocupan un segundo". buenísimo! Saludos. Alfonso

Rodia dijo...

Alfonso, ¡me hiciste notar una falta de ortografía! Gracia y gracias.